

El olivo de Vigo
Fecha: 2/3/2026
Ubicación: Vigo
Vigo es conocida como la «Ciudad olívica» y su historia se remonta siglos atrás.
Antiguamente era costumbre plantar en las iglesias un árbol de hoja perenne como señal de vida eterna. Siguiendo esta tradición, en el atrio de la Colegiata de Santa María de Vigo hubo una gran olivera que plantaron los caballeros templarios que se encargaban de regir la feligresía en el siglo XII.
Además, en el sur de Galicia existían oliveras para la producción de aceite. Los Reyes Católicos dieron la orden de cortar estos árboles y favorecer la producción en otras regiones de sus reinos, es decir, en lugares más favorables. Lo que redujo considerablemente el número de oliveras en la región.
El viejo árbol, es símbolo de la Paz, pues sus ramas se usaban para la conmemoración de la entrada del Salvador en Jerusalén, desapareció al construirse la actual iglesia. Cuando se derribó el olivo, D. Manuel Ángel Pereyra, administrador de la Aduana, recogió una de sus ramas y la plantó en el huerto de su casa, delante de la Puerta del Sol. Allí creció hasta que finalmente, y tras diversas gestiones, se plantó en el Paseo de Alfonso XII para que no perdiese aquel simbólico árbol de la tradición viguesa.
Se colocó una place de bronce en el emplazamiento actual en 1932 donde se refleja la promesa que hicieron los vigueses: “amor, lealtad y abnegación por la ciudad”
Y por todo ello, este árbol de 200 años, se convirtió en un símbolo de la ciudad, incluso este olivo tiene presencia en el propio escudo de Vigo.
