
Fragmento de La queimada de las ánimas (Castellano)
Creé este post para vosotros y para que descubráis un fragmento de mi novela de La queimada de las ánimas
Recordad que es un thriller ambientado en el siglo XIX que os atrapará desde la primera página y en el que os meteréis de lleno en un mundo lleno de misterios…
Disponible en todas las librerías de España
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Hechizo de sangre
Cangas do Morrazo, 25 de marzo de 1851
Una mujer de cabello negro camina a través de un sendero de mucha vegetación. Se adentra más y más en un bosque me dio quemado mientras deja volar sus ropas como un pájaro. Aunque la lluvia hace que se coloque la capucha de la oscura y larga capa en su cabeza. Con cuidado protege una cesta de mimbre para evitar que el agua llegue al interior. De pronto, se frena al escuchar un ruido y gira la testa hacia atrás para contemplar la pequeña villa de Bueu, un lugar que parece no echar de menos.
—Yo soy la hija del fuego, la hija de la luna y de las estrellas, y la hija de la tierra. —Toma una gran bocanada de aire—. Y sé… —Prosiguen los ruidos y cierra los ojos—. Sé lo
que eres… pero siente mi poder… mi alma. —Posa la mano en el suelo—. Es a mí a la que debes temer… hijo de la noche.
De repente los ruidos se desvanecen por completo y la extraña mujer retoma de nuevo la marcha hasta una agrupación de piedras. Allí limpia el suelo y quita todos los restos y las
malas hierbas para hacer un círculo pequeño. A su lado coloca la cesta de mimbre y saca todos los objetos de su interior: un caballo de madera, una muñeca de trapo, una hebilla, un filete de carne y un crucifijo enano. Con todo dispuesto, la mujer hinca las rodillas enfrente del círculo antes de elevar el rostro y mirar al cielo encapotado:
—Vida… muerte… hambre… sueños… eternidad. —Cierra los ojos—. Las peticiones deben ser cumplidas con magia…buena o mala, blanca u oscura. Un leve hilo separa el destino en un sentido o en otro. —Toma la muñeca de trapo y la coloca en el centro, además de un cráneo de gallina. Después coloca un par de palos y un puñado de yesca seca—. La vida sin muerte y la muerte sin vida es imposible. —Eleva su voz—. ¡Por eso yo! ¡Áine! ¡La hija del fuego, te pido a ti, padre del fuego, que habitas en el lugar más cálido de la existencia, cumplir con esa petición… una petición de vida a cambio de la muerte aunque condenes su alma!
…
Si queréis saber más… La queimada de las ánimas, espera por vosotros.